Sánchez se ata a Zapatero
En la sesión del Congreso, el presidente Pedro Sánchez fue interrogado por Alberto Núñez Feijóo sobre si continuaba respaldando al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Sánchez evitó mencionar el nombre del socialista, pero en sus posteriores declaraciones, tanto en la Moncloa como en Bruselas, defendió con vehemencia al antiguo mandatario frente al caso Plus Ultra.

Sánchez reafirma su confianza en Zapatero
Durante la cumbre del Consejo Europeo, Sánchez elogió a Zapatero, señalando que este había declarado “inocencia” ante el juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, y había pedido “confianza” a la ciudadanía. El presidente subrayó que el expresidente contaba con el apoyo “de la organización que dirijo”, insinuando un respaldo interno dentro del PSOE.
El mandatario también expresó haber mantenido contacto continuo con Zapatero “durante todos estos días” para transmitirle su “ánimo personal” y su “confianza” en la inocencia del exjefe del Gobierno, quien, según Sánchez, se mostró “tranquilo”.
En el mismo sentido, Sánchez extendió su solidaridad a las hijas de Zapatero, Laura y Alba, y a su secretaria de toda la vida, Gertrudis Alcázar, recientemente imputadas en la misma causa.
El presidente no se limitó a la defensa judicial. En sus declaraciones a los medios, intentó contextualizar el caso de las joyas que Zapatero recibió en 2007 del rey saudí Abdullah, argumentando que en aquel momento la normativa sobre regalos oficiales era distinta. Citó el Código de Buen Gobierno de 2005, aprobado bajo su mandato, que establecía la obligación de registrar y, cuando el valor superara ciertos límites, incorporar los presentes al Patrimonio del Estado.
Según Sánchez, si se acredita que las joyas fueron entregadas en 2007, el delito quedaría prescripto y la acusación de contrabando se anularía, siempre que se demuestre que el monarca saudí introdujo las piezas legalmente.
Cuando se le preguntó si Zapatero debía devolver los obsequios, Sánchez devolvió la cuestión al propio expresidente, afirmando que “esa pregunta la tiene que responder él”. Añadió que la legislación vigente en 2007 no coincidía con la actual, pero que existía ya un marco regulador que habría regulado la situación.
El discurso de Sánchez ha generado opiniones encontradas dentro del PSOE. Algunos dirigentes territoriales consideran que la defensa del presidente es una señal de unidad y lealtad al legado socialista, mientras que otros piden más aclaraciones y temen que el respaldo pueda comprometer la credibilidad del partido si el proceso judicial resulta desfavorable para Zapatero.
Un alto responsable del partido explicó que, en caso de que el caso evolucione negativamente, la posición previamente adoptada por Sánchez “no cambiará” y que el líder está “apostando por alguien a quien le debe mucho”. Sin embargo, varios miembros de la dirigencia expresaron su escepticismo, señalando que la rapidez con la que se ha dado por concluido el asunto y la intención de “blanquear” una conducta que consideran poco ética generan dudas sobre la estrategia del Gobierno.
En cuanto a la repercusión política, el presidente también abordó la cuestión de los próximos comicios, indicando que los presupuestos se presentarán en 2026 y que habrá elecciones en 2027, sin coincidir con las municipales ni las autonómicas.
En el seno del PSOE, la defensa de Zapatero sigue siendo un tema de debate. Mientras algunos dirigentes afirman que la presunción de inocencia debe respetarse y que la lealtad al expresidente es fundamental para mantener la cohesión del partido, otros advierten que la falta de pruebas concluyentes y la carga ética de los regalos podrían erosionar la confianza de la militancia y los votantes.
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