Francia le enseña el camino a España y todos deberían mirar

Francia retomará a partir del próximo verano el servicio militar voluntario para jóvenes, una medida anunciada por el presidente Emmanuel Macron con el objetivo de fortalecer la capacidad de respuesta ante los desafíos y amenazas del futuro. Aunque los participantes no serán desplegados fuera del territorio nacional, recibirán una formación militar de diez meses destinada a fomentar la resiliencia y preparar a la sociedad civil frente a situaciones de emergencia. Esta iniciativa busca paliar una reclamación histórica del Estado Mayor francés, que lleva años advirtiendo sobre los problemas derivados de la falta de personal, la clausura de cuarteles y las dificultades de gestión en instalaciones que aún permanecen activas.

El gobierno galo apuesta por una doble estrategia: por un lado, lograr que los jóvenes adquieran una preparación mínima ante posibles crisis que afecten a la seguridad nacional, y por otro, contribuir a cubrir el déficit de efectivos en las Fuerzas Armadas, un problema que ya está afectando al funcionamiento operativo de las instituciones castrenses. Este enfoque no responde a una ocurrencia puntual, sino a una realidad creciente en Europa: tras décadas de paz relativa y desmilitarización social, muchos países comienzan a tomar conciencia de las vulnerabilidades generadas por la desaparición del servicio militar obligatorio y la escasa motivación para integrar las filas del ejército.
Una tendencia europea que mira hacia el este
La decisión francesa encaja en un movimiento más amplio entre las naciones europeas. Alemania, por ejemplo, ha aprobado un plan para reactivar el servicio militar voluntario a partir de 2026, que incluirá la convocatoria obligatoria de cuestionarios a los jóvenes de 18 años. Países como Lituania, Letonia, Suecia y Croacia ya han reintroducido, de forma parcial u obligatoria, algún tipo de servicio militar en respuesta al aumento de tensiones con Rusia. Asimismo, naciones como Austria, Finlandia, Estonia, Grecia, Dinamarca y Chipre nunca han eliminado el reclutamiento obligatorio, lo que refuerza su preparación defensiva colectiva.
En este contexto, Polonia ha lanzado un programa civil de formación en defensa, que busca dotar a la población de conocimientos básicos en primeros auxilios, supervivencia, ciberseguridad y tácticas militares. Estas medidas no son meros gestos simbólicos, sino respuestas estructurales a un entorno geopolítico cada vez más incierto, marcado por la guerra en Ucrania, las tensiones en el Mediterráneo, las crisis migratorias y las amenazas híbridas. Ambos países, Francia y Polonia, comparten una visión clara: la seguridad nacional no se improvisa, se construye desde tiempos de paz.
La paradoja española: desinterés frente a una realidad creciente
- En España persisten dos problemas estructurales no abordados: la ausencia de una cultura de seguridad en la juventud y la escasez crítica de personal en las Fuerzas Armadas.
- Mientras otros países europeos se preparan, España sigue sin impulsar reformas que fortalezcan su capacidad defensiva o promuevan la conciencia cívica sobre la seguridad nacional.
- La falta de inversión y el rechazo político a cualquier iniciativa que recuerde al rearme han llevado al cierre de cuarteles, muchos de los cuales se reconvirtieron en viviendas o infraestructuras civiles.
- Este desinterés prolongado contrasta con la escalada de tensiones en el entorno europeo, que ya no permite tratar la defensa como un asunto lejano o secundario.
La recuperación del servicio militar voluntario en Francia y la formación masiva de civiles en Polonia marcan un antes y un después en la política de defensa europea. Aunque no se trata de militarizar la sociedad, sí se busca instaurar una cultura de prevención y responsabilidad colectiva. La seguridad ya no puede verse como un lujo o una cuestión meramente institucional. Frente a este cambio de paradigma, España permanece al margen, reactivando un debate necesario sobre su compromiso con la defensa nacional y su papel en un continente que vuelve a mirar con preocupación al futuro.

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