Luis Martín el druida revela la peligrosa carrera armamentista de la IA

Luis Martín, durante cuatro décadas una figura clave en el desarrollo de la inteligencia artificial en España y exalumno de pioneros como Marvin Minsky y Seymour Papert, sigue impulsando la vanguardia tecnológica desde su laboratorio. Allí investiga sistemas de razonamiento complejo que combinan enfoques cognitivos, neuronales y bioquímicos, con el objetivo de modelar computacionalmente estrategias de razonamiento avanzado. “Hemos identificado cientos de técnicas de razonamiento, extendido modelos como el tricional y creado nuevos conceptos. Algunos consideran que esto podría constituir una subdisciplina de la IA”, señala con cautela, anticipando que en pocos meses se revelarán los primeros prototipos.

China y la carrera global por la IA militar
En una conversación con El Independiente, Martín analiza el papel de China en la nueva carrera armamentística impulsada por la inteligencia artificial, un escenario en el que el gigante asiático se ha posicionado como una potencia clave. Aunque reconoce que el nivel de opacidad en torno al uso militar de la IA en China es alto —algo inherente a su gobierno autocrático—, matiza que no todo es secreto. “Las universidades chinas y los científicos publican investigaciones, aunque con más restricciones que en Estados Unidos o Europa. Aquí, por otro lado, publicamos mucho… pero tenemos poco que mostrar”, ironiza.
Respecto a la propaganda frente a los avances reales, Martín es claro: hay que ser cuidadoso. “Hace poco leí que China creó un comandante virtual superior al humano. Como especialista en el área, puedo decirte que eso ahora mismo no es viable. Más allá del bombo, lo cierto es que en otros lados también se exagera”, advierte. No obstante, China sí destaca en aplicaciones prácticas de IA, sobre todo por su falta de barreras legales y éticas. “Israel y China son los dos países que más aplican la IA directamente en el campo de batalla. En Israel por necesidad permanente; en China, porque no tienen limitaciones regulatorias”, explica.
Financiación, recursos y capacidad de innovación
- Estados Unidos sigue liderando en inversión en IA, tanto civil como militar, superando incluso la suma de los presupuestos de todos los demás países, incluido China.
- China, sin embargo, ocupa claramente el segundo lugar, con una apuesta estratégica que apunta al control de la energía, clave para el funcionamiento de grandes centros de datos orientados a IA basada en datos.
- Conscientes de la dependencia de semiconductores, los chinos han intensificado su política exterior para asegurar el acceso a tierras raras y producción de chips, una carrera que también enfrenta a EE.UU. y Europa.
- El estereotipo de que China solo copia ya no se sostiene: sectores como el automóvil eléctrico demuestran su capacidad de innovación en calidad y precio, con ejemplos como DeepSeek que evidencian su salto tecnológico.
Desde una perspectiva doctrinal, Martín destaca una diferencia filosófica profunda: mientras Occidente cree que avanza hacia el futuro, en China se entiende que el futuro “nos alcanza desde atrás”. Esta visión, milenaria y estratégica, influye en su enfoque militar, donde priorizan la paciencia, la estabilidad y la proyección de poder sin enfrentamientos directos, salvo que se vea comprometida su integridad territorial o su régimen.
IA como instrumento de control político
Uno de los puntos más críticos que aborda es el rol de la IA en la supervivencia del régimen chino. “La inteligencia artificial en China garantiza el control ciudadano. Con más de mil millones de habitantes, tener datos precisos sobre movimientos, comportamientos y deudas permite una vigilancia exhaustiva, detección de disidencia y alertas tempranas. Proyectos piloto en grandes ciudades señalan una escalada en esta política”, detalla. Para Martín, la IA es tanto un pilar interno del poder como un vector de proyección geopolítica.
Desde una perspectiva legal, el contraste es abismal. “En China hay mínimas restricciones. En EE.UU. también hay cierta libertad porque no pueden competir con las manos atadas. En Europa, en cambio, avanzamos y retrocedemos con debates eternos y sobrelegislación. Mientras tanto, la guerra híbrida —militar, económica, tecnológica— ya está aquí y seguimos perdiendo terreno”, critica.
Ante el escenario de una carrera armamentística de IA sin control, Martín no duda: “Ya está ocurriendo. La IA en el ámbito militar es un arma de efecto masivo. Así como con las armas nucleares, llegará un punto de equilibrio estratégico en el que se negociarán límites. Pero ahora estamos en la fase inicial, sin regulación ni tabúes. Ignorar este desarrollo, como hacen algunos países con la política del avestruz, es el peor error”.
Sobre una posible confrontación directa, Martín despeja temores inmediatos: China, por su naturaleza estratégica, evitará conflictos abiertos a menos que su estabilidad interna esté en juego. Sin embargo, su apoyo encubierto a Rusia en Ucrania —tecnológico, financiero, logístico— revela su papel activo en la desestabilización global. “No necesitan invadir para ejercer poder. Han entendido que ofrecer seguridad, trabajo y consumo aleja al ciudadano de la libertad como valor prioritario”, reflexiona.
Y sobre un mundo liderado tecnológicamente por China, Martín ofrece una reflexión ciudadana: “Nací bajo el soft power americano, con sus defectos, pero con espacio para criticar. Sacrificar libertad por seguridad no es gratuito. Quien ha vivido sin libertad sabe cuánto se extraña. Y aunque hoy muchos jóvenes no la valoran, perderla es perder algo esencial”.

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