Derecha polaca al borde del Polexit: la jugada secreta para 2027
La cuenta regresiva para las elecciones legislativas en Polonia ha comenzado. A menos de un año del voto, el clima político está extremadamente tenso. La coalición de la derecha nacionalista, más fragmentada que nunca, busca volver al poder, mientras que el primer ministro liberal Donald Tusk intenta mantener su posición.

Jarosław Kaczyński, líder del partido Ley y Justicia (PiS), ha planteado una serie de reformas que, según él, transformarían la relación de Polonia con la Unión Europea. Propone la supresión de la Comisión Europea, que califica como “la fuente del mal”, el fortalecimiento del Consejo Europeo y la negociación de un nuevo tratado intergubernamental más flexible centrado en el libre comercio. Asimismo, sugiere crear un registro de supuestas infracciones a la normativa comunitaria y permitir que una minoría de países ejerza veto en decisiones que requieren mayoría cualificada.
Reacciones y posicionamientos
En la conferencia del Foro de Krynica, Kaczyński advirtió que, de no lograr sus objetivos, el PiS consideraría la salida de Polonia de la UE. “Es un método duro y arriesgado, pero la situación está tan mal que vale la pena emplearlo si los demás caminos fallan”, afirmó.
Donald Tusk respondió a través de la red X, acusando a su rival de promover el “Polexit”. “No permitiré que la derecha nos saque de la Unión Europea. De eso se trata la lucha hoy”, escribió, subrayando que las próximas elecciones decidirán si los ciudadanos polacos prefieren seguir dentro del bloque o aventurarse en la incertidumbre que propone Kaczyński.
El ministro de Asuntos Exteriores, Radosław Sikorski, también se pronunció, recordando las consecuencias de un hipotético Polexit: fronteras con Alemania, República Checa, Eslovaquia y Lituania; controles de pasaportes en aeropuertos; el fin de las subvenciones agrícolas y de la inversión; la cancelación del Plan Nacional de Recuperación y del programa SAFE. “Insistían en que nunca lo harían”, añadió.
Kaczyński ha acusado a Tusk de mentir, pero reconoce que la UE necesita una reforma profunda para que deje de beneficiar únicamente a las élites y sirva a los ciudadanos de a pie. Przemysław Czarnek, vicepresidente del PiS y potencial primer ministro, declaró que el partido está “barajando todos los escenarios, incluida la posibilidad de que la UE se autodestruya”.
Según el analista Michał Szułdrzyński, publicado en el diario Rzeczpospolita, la visión del líder del PiS de que la UE es un “desastre” contrasta con los logros económicos alcanzados desde la adhesión del país en 2004. Polonia ha experimentado el mayor crecimiento económico de su historia, situándose entre las veinte economías más grandes del mundo, y su región goza de un desarrollo mucho más rápido que el de la “vieja Europa”. Estos avances se atribuyen en gran medida a la membresía en la UE: fondos estructurales, acceso al mercado único, normas comunes y un marco judicial que ha fortalecido el Estado de derecho y la lucha contra la corrupción.
Durante el mandato del PiS (2015‑2023), el gobierno se enfrentó con Bruselas en temas como la reforma judicial, el comercio, la política climática y la migración. Desde que Donald Tusk, expresidente del Consejo Europeo, asumió la presidencia del gobierno en 2023, las relaciones con la UE han mejorado notablemente.
Polonia ha sido el mayor receptor neto de fondos europeos desde su incorporación al bloque. Un estudio publicado a principios de este año estimó que la economía polaca es un 42 % más grande de lo que habría sido sin la pertenencia a la UE. Se prevé que, a partir de 2034, el país deje de ser receptor neto.
Las encuestas de opinión indican que la mayoría de los polacos sigue a favor de permanecer en la UE. La oposición a la membresía alcanzó un mínimo histórico del 5 % en 2022, para luego subir al 14 % en la encuesta más reciente de la agencia estatal de investigación CBOS.
A diferencia de los países que adoptaron el euro, los polacos no desean renunciar a su moneda, el zloty. No obstante, en los últimos años se ha registrado un repunte del apoyo al Polexit y al voto por partidos de extrema derecha anti‑UE, como la Confederación de la Corona Polaca liderada por el antisemita Grzegorz Braun.
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